Más allá de las bases teóricas, la educacion por proyectos presenta claros beneficios en el aula, sobre el aprendizaje tradicional. Los alumnos aprenden a través de las nuevas tecnologías, facilitando su uso en edad adulta. Aprenden practicando y a través de su propia experiencia lo que fomenta la adquisición de conocimiento más duradero. Es lo que se hace en las escuelas que utilizan el método Montessori, como City Country School, líder de este método en Madrid.

Y es que, al no tratarse de agentes pasivos que se dediquen solo a tomar apuntes, los niños se sienten implicados en su aprendizaje, por lo cual se sienten más motivados para aprender.

Aprenden nuevos contenidos ya que se trata temas menos estrictos pero a la vez más supervisados por los docentes. Con la práctica pueden surgir cuestiones o dudas que en la teoría no surgirían.

Podremos definirla como educacion alternativa e identifica, tanto para los profesores como para los alumnos, de manera más clara, los logros y mejoras. Los alumnos ven que cada día aprenden algo nuevo y no tienen que esperar a los exámenes para demostrar sus conocimientos por lo cual están más motivados.

Y hay más: el método, fundado por Montessori, mejora de manera notable el aprendizaje en grupo, ya que estos trabajan de manera cooperativa. Se trata de equipos que funcionan como engranajes y el conocimiento de un alumno en una materia suple la falta del otro y así sucesivamente. Los niños aprenden que, combinando los diferentes conocimientos y formando un equipo, aprenden de forma más sencilla y rápida.

Los educadores de los colegios como City Country School conocen todas estas ventajas e incluyen, dentro del método, juegos y técnicas que fomenten la creatividad y, a la vez, el aprendizaje. En esos casos, a diferencia de los colegios y métodos tradicionales de juegos, donde se plantea el principio y el final de un problema o un juego y se busca siempre enseñar algo concreto, en el Montessori se proponen hipótesis para  que experimenten. No pretenden llegar a un fin, sino conseguir que el niño experimente por sí solo diferentes metas potenciales. Todo ello en función del estado madurativo del niño, sus gustos y su carácter.

Y finalmente, el sentirse parte activa de su propio aprendizaje y el poder elegir proyectos, mejorar la interrelación con sus compañeros. Poder ver sus mejoras día a día hace que los alumnos se refuercen en su identidad personal y colectiva.

La imagen de los alumnos, dormidos encima del pupitre o dibujando garabatos y deseando salir, se convierte en una anécdota del pasado. Gracias a la educacion por proyectos de Montessori, se convierte en cosa del pasado. Ahora tendremos alumnos atentos, implicados, motivados y felices.