Todos en algún momento hemos visto o bien un juicio de verdad o una representación de este en nuestras viviendas (series, documentales, películas) uno de los principales personajes es el testigo.

Entendemos este como persona física que sube a declarar (y que no es parte del proceso) contando su experiencia PERSONAL acerca de los hechos por los que un acusado o acusados se encuentran siendo jugados.

Ya sea porque los ha presenciado  de forma directa o porque ha tenido noticias de ellos (porque haya hablado con el acusado y este haya confesado, porque haya hablado con otros testigos). 

El testimonio de los testigos es el pilar  fundamental (a parte de las pruebas materiales) que usa cualquier abogado penalista para alcanzar la verdad.

 

¿Qué obligaciones tienen los testigos? 

“Contar la verdad y nada más que la  verdad”. Entre los deberes a los que se encuentra obligado el testigo está el de decir la verdad de lo  que él cree que  sucedió (incumplimiento que se encuentra sancionado en el Código Penal como falto testimonio).

Esta verdad la entendemos como una  percepción objetiva e imparcial en la que no entran en juego los intereses personales de ninguna de las partes , pero está muy alejada de ser cierta. Ya sea debido a los errores de percepción como a la voluntad del testigo de mentir conscientemente.

En el primer caso, errores de percepción tendríamos testigos que no dicen la verdad  involuntariamente (ya que son ellos mismos víctimas de sus percepciones) mientras que en el segundo tendríamos dos tipos de testigo:

Los que falsean su testimonio deliberadamente, por diversos motivos deciden conscientemente omitir o falsear parte de la información.

Los testigos que se muestran poco colaborativos o que alteran su testimonio a lo largo  del proceso por diferentes circunstancias (nervios, falta de realismo, etc). Estos no acuden con intenciones de eludir la  verdad y son conscientes de la existencia de inconsistencias en su relato.

 

¿Qué motiva al segundo grupo a mentir?

El motivo lo entenderemos como  la causa que determina nuestra manera de actuar, ya sean intenciones, sentimientos o deseos,  ante unas determinadas circunstancias y en un momento concreto.

En el caso de los juicios  el único y principal motivo que debería incentivar al testigo es el de decir la verdad como cumplimiento de su deber como ciudadano Pero nos encontramos con que en otras ocasiones encontramos motivos que no tienen nada que ver con la verdad de los hechos, entre los más habituales:

  1. Intereses personales del testigo: El testigo está interesado en que una de las partes  del juicio se beneficie ya sea porque les unen lazos familiares, puedan irse al traste  negocios o existan relaciones de dependencia. En este caso también podemos contemplar las relaciones de enemistad como motivador.
  2. Razones personales: A diferencia del punto uno, en este caso  el testigo no está preocupado por las consecuencias del juicio hacia el acusado sino que le mueven sus propios beneficios. En este grupo podemos encontrar de todo, desde maridos que temen decir dónde se encontraban porque desvelarían una infidelidad, a subordinados que mienten por quedarse con un puesto superior a la inflación del valor de los objetos perdidos en un siniestro.
  3. Otros motivos: En los cuales podemos incluir desde chantajes a reacciones del  testigo que se ve acorralado y se vuelve hostil frente al letrado adverso.

 

Como abogado penalista, ¿tenemos  recursos para el  contrainterrogatorio en estos casos?

  • Investigar  al testigo antes del juicio para averiguar  qué posibles motivos podrían incitarle a mentir.
  • Si vemos que existe tal posibilidad deberemos cuestionar la credibilidad de este.
  • Aunque exista tal posibilidad no implica directamente que el  testigo esté faltando a la verdad, pero sí que su testimonio debe cuestionarse.
  • Deberemos combinar los datos que tenemos del testigo (la motivación que le mueve a mentir) con las inconsistencias de  su propia  declaración (contradicciones, improbabilidad, etc.).

En definitiva y según un abogado derecho penal, hay que intentar desacreditar al testigo y encontrar inconsistencias dentro de su propio relato que pongan en entredicho la veracidad de este.